El Real Automóvil Club de Cataluña (RACC) y RACC Correduría de Seguros, S.A., deberán abonar 2.000 euros por daño moral, además de los salarios de tramitación, a una empleada por «la inquietud y desasosiego» que le produjo su despido, que fue declarado nulo, según se dispone en una sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia de la Región de Murcia (TSJRM). La mujer fue despedida un mes después de solicitar una reducción de jornada para cuidar a un hijo de diez meses. En el acto del juicio, la empresa aceptó la readmisión de su empleada, «aunque se opuso a la indemnización adicional por daños morales
Impresiones sinestésicas de un mundo cambiante